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Autoridades de la seremi de Medio Ambiente, de Conadi, Sernatur, la Dirección Regional de Aguas, del Servicio de Evaluación Ambiental y de la Municipalidad de Contulmo, visitaron este miércoles el Valle de Elicura, en la provincia de Arauco, para constatar en terreno la denuncia de una severa intervención del río hecha por representantes de diversas organizaciones locales.
Esto se debe a la extracción de áridos que está realizando una empresa en el río Elicura, actividad a la que se opone la comunidad debido al daño que está provocando en el sector. Esto se expresa en un alto tránsito de camiones y desvío del curso del río, considerado un lugar sagrado, entre otros aspectos.
Como resultado de la visita inspectiva se logró la paralización de las obras y el compromiso de trabajar algunos instrumentos de planificación que permitan proteger esa zona.
Con todo, el Comité de Defensa de la Flora y Fauna, Codeff, considera que se “hace necesario el compromiso de las autoridades en un trabajo a largo plazo que conlleve a una protección real y efectiva de esta hermosa zona”.
El valle Elicura que originalmente se llamara Lügkura (Piedra Blanca Transparente) es un sitio de alto valor cultural y espiritual para la cultura Mapuche. En este mismo valle se ubica el Xen-Xen de Lügkura, cuya energía e influencia ha sido reconocida por sus habitantes por milenios. Es en el entorno de estas montañas de la pendiente occidental de la Cordillera de Nahuelbuta donde nacen dos ríos, los afluentes más importantes del Lago Lanalhue: el río Elicura y el río Calebu.
“En el Valle de Elicura las comunidades Mapuche allí asentadas, hemos desarrollado nuestro conocimiento, nuestra cultura y nuestra agricultura con respeto por la naturaleza de la cual formamos parte. Por ello hemos luchado durante muchas décadas por rescatar y proteger este territorio, usurpado y fragmentado durante distintas épocas. No solo nos han dividido e invadido también nos han alterado y cambiado nuestro paisaje y hoy nuestra colinas y cerros están invadidos de un solo monocultivo forestal que succiona el agua que abastece a nuestros ríos”, señalan las comunidades afectadas.
Pero asimismo, expresan preocupación ya que el lago se envejece aceleradamente por la acumulación de sedimentos y nutrientes de las actividades forestales, por la extracción de áridos desde el siglo pasado y por la acumulación de residuos tóxicos de maquinarias, herbicidas y pesticidas aplicados en las plantaciones.
“Estas mismas plantaciones que han incentivado la instalación y explotación de los cauces de los ríos para ripiar sus caminos sin preocuparse por el enorme daño patrimonial a las comunidades y a las funciones de este lago. Hoy se suman los aportes de residuos de desagües y plantas de tratamiento de aguas servidas de las zonas urbanas”.
Recuerdan que en el año 2006 fue necesario realizar acciones judiciales “y tomarnos el camino para que la autoridad local y las autoridades regionales reaccionaran y frenaran las actividades de extracción de ripio. Las mismas que se han retomado y nuevamente nos impulsan a reunirnos y actuar en defensa de nuestro valle, nuestra agricultura, nuestra alimentación y por el derecho a la vida”.
En estos años hemos identificado las principales fuentes de aguas que aportan a los ríos Elicura y Calebu y que cada año reducen su caudal. Sin regulación y sin miramientos se han plantado de pinos y eucaliptos hasta el borde de las aguas. No es de extrañar que nuestras fuentes de agua y nuestros ríos disminuyan su caudal, limitando no solo el riego, sino también las fuentes de agua de los APRs que abastecen nuestras comunidades.
El deterioro del cauce del río como de sus nacientes de agua ha ocurrido a vista y paciencia de sus habitantes y autoridades. En solo unas pocas décadas hemos presenciado el grave deterioro de las fuentes de agua al extremo de su casi total desaparición al final de cada verano. Si no frenamos las fuerzas del deterioro ambiental ahora, pronto tendremos que recibir agua en camiones aljibes, y no podremos mantener nuestra cultura y formas de vida.
El valle de Elicura es el sostén de la agricultura y espiritualidad Mapuche y es a la vez un sistema natural de alto valor de conservación y de la mayor importancia ecosistémica para sustentar la tasa de renovación del lago Lanalhue.
Este Valle fue definido como Zona de Interés Turístico (ZOIT) por SERNATUR en el año 2007 y no se protege ni se respeta por la propia autoridad local. Sólo este verano este valle recibió cerca de 2000 personas que atendieron el Primer Encuentro de Turismo Comunitario.
La importancia de la historia, de los sitios arqueológicos y los sitios ceremoniales que tienen una larga data, tampoco son respetados.
El potencial de desarrollo de las comunidades, su bienestar, su agricultura, sus animales, la salud misma de la tierra está estrechamente ligada a la protección de sus aguas. No podemos enfrentar un futuro incierto, con un cambio climático que genera año a año, sequías más intensas, lluvias que se hacen cada año más esporádicas, ríos que disminuyen su caudal y una biodiversidad que apenas puede surgir entre el mar de plantaciones.
La vida misma, nuestra espiritualidad y nuestro ser, está siendo afectado con la destrucción de las fuentes de agua y nuestros ríos. Por ello exigimos una respuesta contundente y permanente para detener la destrucción de nuestro territorio, el menoscabo de nuestro futuro y de nuestros hijos. Las autoridades deben frenar y revertir el deterioro ambiental del Valle de Elicura.
Por TBB 27 de julio de 2012.- 239 veces leída |