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Cuesta entender cómo las cifras económicas pueden ser tan promisorias, según las autoridades y dirigentes de quien no se sabe, pero dirigentes al fin, los mismos que se han hecho los ciegos con la pobreza en Chile, prometen un crecimiento desmedido según mi opinión y al doblar la esquina una salida rápida de una crisis, que tiene a todo el Mundo con los dedos cruzados.
Las señales económicas mundiales sólo apuntan para un lado y son más bien cautas, reconociendo que el problema del empleo se podría resolver a mediano plazo, cuestión que en economía es más de un par de años. El Presidente de EEUU ha clavado dos estacas en este tema. La primera fue extender el beneficio y el plan de empleo de crisis por seis meses más, y el segundo fue promulgar una ley que termina con los salvatajes a la banca cuando ésta entra en crisis, situación cada día más común. En Europa ya hace rato que las cosas están cada vez más oscuras para la banca. Nadie cree que hayan pasado la prueba de la blancura pues dudan de la efectividad de las fórmulas de control de la misma, que es una caricatura de lo ocurrido en el país del Tío Sam. De hecho en este, se descubrió que los ejecutivos de la banca se pagaron, o mejor dicho se regalaron, más de 1.600 millones de dólares en regalías, justo en medio de la crisis, y con fondos del Estado, es decir de los impuestos que pagan los ciudadanos.
A todo esto se suma, que el precio del petróleo se ha mantenido en el margen de 60/80 dólares y esto tiene directa relación con la posibilidad del crecimiento de la economía y la producción. En otras palabras, no subirá el valor del hidrocarburo mientras no existan señales claras de la recuperación de la economía mundial que empujará el alza de este vital producto energético.
A nivel nacional, insistir en los buenos augurios y tratar de instalar en el imaginario social que lo que viene será buenísimo, parece más una disculpa que choca con la realidad de los últimos datos de la encuesta Casem: que números más o números menos los pobres somos más pobres y los ricos más ricos. Claro que la culpa siempre es de otros, entre el antiguo bloque gobernante y el actual se hacen muecas acusadoras, mientras que nuestra izquierda sigue en shock tratando de salir del mismo desde arriba, cuando son los de abajo, su organización y esperanzas las que la potenciarán. Esta clase política ha vivido de cuentos ya por mucho tiempo y los trabajadores hemos permitido el estado actual de las cosas. La mayoría de la dirigencia de los trabajadores sigue tragándose la idea de que los que nos han explotado por casi dos siglos cambiarán su conducta. Como alguno dijo “es que ahora somos menos ideologizado”
Los números del flagelo de la cesantía y la pobreza aumentarán mas de los que hoy se reconoce, en Chile se mantendrá la informalidad laboral. Es decir, el ejército de cesantes se hace necesario para los ricos, pues inhibe a los con trabajo y sus aspiraciones de vivir mejor. El nuevo ejército de trabajadores de segunda categoría, los 2 millones 176 mil, seguirán estando dispuestos para producir riquezas, sólo por temporada. Y el Estado y los empresarios los abandonarán a su suerte, cuando se termine la temporada o lleguen los momentos de baja, si no somos capaces de coordinamos y derechamente nos proponemos como meta cambiar estos vergonzosos datos.
Las últimas cifras entregadas a la opinión pública transforman a nuestra patria en un país tremendamente bipolar: Por un lado la burguesía y la clase política mostrando lo bello y, debajo de la alfombra, la mayoría, el pueblo, los excluidos, creyendo que eso de las diferencias es “normal”, cuando los que debemos hacer es levantarnos reclamar por nuestros derechos, para luego asaltar el cielo.
Jorge Bustos Julio de 2010.- 67 veces leída |