| Nanotecnología y desafíos pendientes |
|
|
|
| Tribuna Libre | |
| escrito por Walter Orellana | |
| jueves, 27 de noviembre de 2008 | |
|
Se puede afirmar, con justa razón, que los desarrollos en ciencia y tecnología son procesos que van de la mano y ocurren en forma cíclica. La revolución que hoy experimenta el mundo gracias a la nanotecnología es similar a lo ocurrido en la década del 50 con la invención del transistor de estado sólido, semilla para el posterior desarrollo de circuitos integrados y de la microelectrónica de computadores como actualmente la conocemos.
Dentro de las aplicaciones prácticas más cercanas de esta disciplina a nivel de usuario están los dispositivos electrónicos y de almacenamiento de información, como las nuevas tecnologías incorporadas en teléfonos celulares, pantallas ultradelgadas, superficies táctiles, etc., que ya pueden encontrarse en el mercado.
Otra aplicación interesante de la nanotecnología, cuyo desarrollo podrá apreciarse en el mediano plazo, es la generación de energía eléctrica a partir del hidrógeno utilizando células de combustibles. Tanto para la producción de hidrógeno como para el funcionamiento eficiente de estas células se requiere de catalizadores o aceleradores de reacciones químicas. En este contexto, las nanopartículas metálicas han demostrado poseer propiedades catalíticas mucho más eficientes que los costosos catalizadores convencionales, además de ser eficientes en la eliminación de sustancias tóxicas por degradación química.
En Chile, el principal obstáculo para el avance de la investigación en nanotecnología es la falta de recursos humanos. Muy pocas personas poseen los conocimientos suficientes para realizar aportes significativos, de ahí la importancia de impulsar, en lo inmediato, la formación de investigadores, principalmente experimentales con grado de doctor, en física, química y ciencia de materiales.
Por otro lado, es esencial inyectar recursos a la creación y desarrollo de laboratorios nacionales necesarios para hacer investigación de punta, como los que existen en países desarrollados. De lo contrario, el país correrá la misma suerte que en la década del 60, cuando fuimos meros espectadores del surgimiento de la microelectrónica por no tener la capacidad de generar una tecnología propia.
Walter Orellana Académico Departamento de Ciencias Físicas Universidad Andrés Bello
659 veces leída
|
|
| < Anterior | Siguiente > |
|---|




