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Los Biocombustibles son combustibles de origen biológico obtenidos de restos orgánicos de materiales renovables como las plantas (maíz, trigo, plantas oleaginosas, desechos agrícolas y forestales, etc.). Aparentemente podrían reemplazar a los combustibles fósiles debido a su bajo impacto ambiental y sus características renovables. Los Biocombustibles más desarrollados y empleados corresponden al Biodiesel y el Bioetanol. El Biodiesel se obtiene a partir de aceites vegetales, tanto usados como sin usar, a través de un proceso de transformación química, siendo el principal productor Alemania con el 63% de la producción mundial. El Bioetanol a su vez, proviene de maíz, de caña de azúcar, remolacha o desechos forestales por medio de procesos de fermentación de sus azúcares (celulosa). En este tipo de biocombustible el productor mundial es EEUU con el 45% de la producción mundial; el segundo es (representando a Latinoamérica) Brasil (44%). Biocombustibles y América Latina: verdad oculta ¿Qué hace que la actual potencia del mundo, Estados Unidos, vuelva sus ojos a Latinoamérica? Sin duda, no es el deseo de superar la pobreza, ni el de alcanzar el ya utópico desarrollo sustentable. Detengámonos un segundo en este punto. La economía capitalista nos enseña que un bien es más valorable mientras más escaso es (como ejemplo, lo que se enseña en las aulas a través de la paradoja del agua: ¿Qué es más valioso: un puñado de diamantes o un vaso de agua?). En el caso de EEUU el petróleo sería el bien escaso, el que además es producido en lugares de alto riesgo (Medio Oriente) o poco amigables (Venezuela). Por lo tanto si el país del norte quiere mantener su "american way of life", se debe suministrar la energía para que lo mueva. ¿Qué implica ello? EEUU tiene actualmente el desafío de asegurarse un suministro confiable de combustibles y para ello ha visto como un futuro socio estratégico a Latinoamérica, desempolvando y dejando atrás años de complicadas relaciones. Biocombustible: ¿alternativa viable? Sin embargo, la pregunta que surge es ¿representa el etanol un sustituto económica, ambiental y socialmente sustentable del petróleo? Esa es la pregunta que ahora muchos se hacen. Si EEUU destina toda la producción de maíz y soja para producir biocombustibles, sólo satisfaría el 12% de su demanda de gasolina y el 6% de diesel. Si quisiese sustituir todo el consumo de combustibles fósiles, debiera contar con cerca de 345 mil Km2 de superficie para cultivar, el equivalente a la superficie de la Novena, Décima, Undécima y Duodécima regiones juntas. Y es aquí donde EEUU necesita del apoyo de sus vecinos (Latinoamérica) para abastecerse de energía. Sin embargo, aún los investigadores no se ponen de acuerdo si el biocombustible es tan viable como se nos ha estado diciendo. Patzek y Pimentel dicen que el equilibrio energético del biocombustible –la cantidad de energía fósil usada para producir las plantaciones de biomasa comparada con la que será producida– no es nada prometedor, presentando incluso graves equilibrios negativos. Otros investigadores encuentran un retorno de sólo 1,2 a 1,8 veces para el etanol, en el mejor de los casos, con dudas en relación a biocombustibles basados en celulosa debido a que no son lo suficientemente rentables. Desafíos frente a esta "supuesta" gran oportunidad Ante este expreso deseo de EEUU de llamar a las naciones del continente a ser su estanque de gasolina, debemos más que nunca mirar hacia "nuestro" futuro tanto nacional como planetario, pues ya se ven plantaciones en gran escala de caña de azúcar, palmeras para aceite y granos de soja, sustituyendo bosques tropicales primarios y secundarios y pastos en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Malasia. La soja ya causó la destrucción de más de 370 mil Km2 de bosques y pastos en Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia. Para satisfacer la demanda del mercado mundial, sólo Brasil tendrá que talar 600 mil km2 más de bosque. Obviamente lo que se reduce en emisiones de CO2 con biocombustibles, al talar superficie boscosa para plantaciones queda en nada. Nuestro país, por lo tanto, no debiese dejarse llevar por el deseo descontrolado de hacer algo, cualquier cosa, sin pensar en las consecuencias a largo plazo. Antes de ponernos a plantar maíz, trigo y otros cultivos, sustituir bosques o establecer plantaciones agrícolas en suelos poco aptos. Por tanto, el desafío que surge como país es que debemos investigar, desarrollar la ciencia y evaluar las mejores opciones. Mauricio Castro Arévalo Ingeniero Forestal Socio de Líderes sin Fronteras Concepción, 15 marzo 2007 Fuentes (1). Chile Científico. Biocombustibles: Verdades y mitos. http://www.chilecientifico.cl/modules.php?name=News&file=article&sid=244. (14-03-07) (2). Álvaro Rojas, Ministro de Agricultura. Biocombustibles, una alternativa para la diversificación energética de Chile. Desafíos y perspectivas para el sector agrícola y forestal. Primer congreso latinoamericano sobre biorrefinerías: oportunidades de innovación para el sector agrícola y forestal chileno. Concepción, 21 noviembre de 2006. (3). Pablo Ramos. Termina la gira del etanol. Agencia periodística del MERCOSUR. Marzo 2007. (4). Boletín Diario del Programa de Gestión Ambiental Local de la Comisión Nacional del Medio Ambiente de la Región Metropolitana de Santiago, Chile, CONAMA. Boletín nº 314. Miércoles 14 de Marzo de 2007 (5). Miguel A. Altieri, Eric Holt-Gimenez. El poder de las grandes finanzas y las malas ideas. Agencia Latinoamericana de Información – ALAI. 14 de febrero de 2007. (6). Pimentel, D. y T. Patzek. Ethanol Production Using Corn, Switchgrass, and Wood; Biodiesel Production Using Soybean and Sunflower. Natural Resources Research. vol. 14, n. 1. p 65-76. (7). Wan-Ho, M., P. Bunyard, P. Saunders, E. Bravo y R. Gala. Which energy?. Institute of Science in Society. Energy Report. 2006 |